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La Isla de Lobos representa la colonia más grande de lobos marinos de Sudamérica y la tercera reserva a nivel mundial. Se ubica a 8,5 Km de la costa o 45 minutos de navegación sobre una superficie de 41 hectáreas que alterna áreas de vegetación y arena con zonas rocosas.

Se dice que hoy en día la isla cuenta con aproximadamente 200.000 lobos, los cuáles se diferencias en dos especies de lobos: El lobo de un pelo o “peluca” y el de dos pelos, que presenta un hocico más afinado.

También hay en menor cantidad elefantes marinos. Estos de mayor tamaño pueden pesar entre 2 y 3 toneladas y medir más de 6 metros. También se pueden encontrar diferentes especies de aves marinas.

La vegetación es silvestre, no muy abundante, y proliferan helechos, transparentes, cañas y cactus dentro de otras especies de plantas.

Muchos científicos de todo el mundo visitan anualmente la isla con el fin de estudiar las diferentes especies que allí conviven, atrás quedaron las épocas de caza furtiva y las faenas de la mano de empresas loberas que residían en la zona.

Fue descubierta por Juan Díaz de Solís en 1516. La isla fue originariamente llamada Isla de San Sebastián de Cádiz y recibió muchos viajeros navegantes en el siglo XVI, tales como Magallanes, Gaboto, Moreau y Drake, entre otros. En 1972 comienza la explotación de lobos de la mano de la Real Compañía Marítima, luego comienzan las concesiones a empresas privadas que finalizan por el año 1949, cuando se prohíbe la caza de lobos de esta isla. 

La isla conforma una reserva que integra el “Parque Nacional de Islas Costeras” el cual es administrado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Hay operadores que realizan excursiones a la Isla desde el puerto.

En temporada alta hay tours diarios a la isla que parten a las 12:00 hrs y tienen una duración aproximada de 2 hrs. Se navega la isla por aproximadamente 40 minutos. No está permitido el descenso en la isla pero sí se permite parar unos 15 minutos para observar de cerca y darse un baño en esa zona.

Se trata de generar un turismo respetuoso que no afecte negativamente el ecosistema. 

El paseo a la isla representa una opción ideal para realizar en familia y conocer un poco más de la historia y la belleza del balneario.